Las claves de la polémica sobre el censo que estalló en Canadá

Cada cinco años, Canadá lleva adelante el censo nacional basado en un formulario extenso y otro corto, elaborado cuidadosamente por los especialistas de Estadísticas Canadá.

El formulario corto le llega absolutamente a todos los canadienses y es obligatorio. Tiene ocho preguntas sobre edad, género, estado civil y lengua materna.

El formulario largo, en cambio, sólo se envía al 20 por ciento de los canadienses. Incluye 47 preguntas, todas más precisas como cantidad de cuartos en una casa, horario de partida hacia el trabajo, por ejemplo.
De los 2 millones y medio de canadienses que lo recibieron la ultima vez, 160 mil se negaron a completarlo. Hasta entonces, el formulario era obligatorio y pendía sobre los que se negaban el riesgo de multas o prisión.

Este año, la administración del primer ministro Stephen Harper decidió modificar  esa política y el formulario largo será voluntario y ademáa será más corto.

Según un parte de prensa del ministro de Industria Tony Clement, ‘los canadienses tienen derecho a decidir si quieren compartir o no los detalles privados de su vida diaria con el gobierno federal”.
Pero muchos están en desacuerdo y la polémica ya lleva más de una semana.

Para la Asociación de Enfermeras de Ontario, por ejemplo, “necesitamos poder confiar en esta información para poder asegurarle a la gente que no se volverán invisibles”. También se oponen el Ontario Council of Agencies Serving Immigrants, el Canadian Labour Congress, United Way Toronto, Canadian Public Health Association, la Canadian Association for Business Economics, entre otros. Por su lado, el Congreso Hispano Canadiense se reunió para discutir el tema y definir acciones sobre la polémica decisión

 

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