Pujols y La Russa, dos intolerantes con poca clase

Buster Olney, de ESPN.com, abrió, sin querer, una polémica en la que terminó saliendo con la peor parte, y no porque hiciera algo malo o incurriera en un error, sino porque al final fue objeto del insulto del mejor pelotero del béisbol y de uno de los mánagers más reconocidos de las Grandes Ligas.

Olney escribió que los Filis de Filadelfia tenían discusiones internas con el objetivo de plantearse la posibilidad de ofrecerle un cambio a los Cardenales de San Luis en el que estarían involucrados Ryan Howard y Albert Pujols.

Y ahí se abrió el fuego. Pujols llamó estúpido a Olney y Tony La Russa fue más allá y utilizó incluso groserías que acá no se pueden publicar. Rubén Amaro Jr., gerente general de los Filis, calificó la información de “irresponsable”.

Olney, de quien dije ayer que era uno de los mejores periodistas y más serios en el ámbito del béisbol en Estados Unidos, en ningún momento dijo que el cambio era un hecho. Tampoco dijo que los Filis ya le habían propuesto la transacción a los Cardenales.

Amaro, como es lógico, va a negar la información. Lo de Pujols y La Russa es otro caso.

Los peloteros, en su mayoría, no tienen un buen concepto de los medios de comunicación y aunque muchos son receptivos, otros son bastante difíciles. Pujols es uno de ellos.

Para mí, el inicialista de los Cardenales es el mejor pelotero del momento, un tipo que si mantiene su carrera libre de lesiones será un miembro del Salón de la Fama. Además entiendo que es alguien que toma muy en serio su trabajo comunitario y caritativo a través de su fundación. Todos estos son motivos para aplaudirlo.

Su trato con los medios es otra cosa, especialmente con los hispanos. No sólo tiende a rechazar las entrevistas, sino que lo hace mostrando desprecio hacia los periodistas. Por lo tanto su reacción ante lo que escribió Olney -por cierto me gustaría preguntarle a Pujols si realmente leyó lo que publicó el comunicador de ESPN- no me sorprendió.

Mucho menos fue la forma en que explotó La Russa, que históricamente se ha dirigido a trancazos con los medios. Sólo basta recordar cómo el veterano piloto criticó duramente -también con groserías- a los medios porque según él lo de Mark McGwire y los esteroides eran puras fábulas. ¿Y qué sucedió? Cuando el ex toletero derecho se confesó, entonces La Russa se hizo el sorprendido.

Los periodistas no estamos para hacernos amigos de los peloteros, ni de los mánagers. No estamos para apoyar a los equipos. Estamos comprometidos con nuestros lectores. Si descubrimos alguna información, la publicamos, aunque importune a las estrellas. Para ello nos pagan.

Lo que reveló Olney debía hacerse conocerse. Pujols y La Russa no tenían por qué saberlo, especialmente porque era una información que sólo manejaban los Filis de manera interna. Los insultos, las groserías y la falta de respeto fueron inncesarios. Y utilizarlos, no les hace tener la verdad. Sólo revela su intolerancia y su poca clase.

fuente Sport Illustrator 

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