Apagones en Dominicana flagelan a la población
Santo Domingo, 31 ago (PL) Los prolongados cortes energéticos que se registran en la República Dominicana tienen en jaque a la población y con jaqueca a las autoridades, incapaces hasta el presente de aportar una solución a la crisis.
Ni siquiera los sectores priorizados de esta capital escapan a los apagones, que se prolongan tres, seis y más horas y han dado pie al comercio de unos dispositivos llamados inversores, que suplen energía para las luces, los indispensables ventiladores y otros efectos de bajo consumo.
La prioridad se establece sobre el cumplimiento de los consumidores con los pagos de las facturas, aumentadas semanas atrás para suplir el déficit entre los egresos que por pago a las empresas generadoras y los ingresos por cobro de las cuentas.
Los apagones tocan a todos por igual, pero además de la población, los más afectados son los comerciantes, cuyos productos perecederos se estropean y ocasionan pérdidas que, a la larga, pagan sus consumidores.
Un reciente enroque en la dirección de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas del Estado (CDEEE) no ha surtido los efectos deseados, pues la población esperaba acciones concretas que mejorarán la situación, una expectativa defraudada.
El flamante director de la CDEEE, Celso Marranzini, se vio forzado a pedir paciencia ya que, alegó, “no tengo una varita mágica para solucionar el problema de la noche a la mañana”.
La impaciencia popular se basa en que Marranzini, próspero empresario, era un crítico acerbo de la anterior dirección, por lo que se le suponía un plan para paliar la crisis y solventarla en un plazo razonable.
Organizaciones populares convocaron la semana pasada a una manifestación frente a la sede de la CDEEE, en protesta por las suspensiones del servicio que, en rigor, han empeorado en los últimos días.
El dilema no muestra signos de solventar el alto costo del combustible, el elevado número de personas que no pagan el servicio, la obsolescencia de las fábricas de energía y la abultada deuda del Estado con los generadores siguen ahí, sin signos de desaparecer.



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