Para Saber Quienes Somos Debemos Saber Cómo Somos y Qué Hacemos
Desde un punto de vista crítico y analítico tomo este momento para en pocas palabras, exprimir la vergüenza con la que me expreso, sacudir la verdad inadmisible y extirpar las raíces que soportan nuestras cualidades, actitudes y comportamientos. No señalo a nadie ni me refiero a ninguna persona en particular, pero de manera categórica, me atrevo a describir muchas de las cosas que he observado y escuchado desde niño, las cuales, en muchas ocasiones y circunstancias nos califican con diferentes atributos debido a nuestras formas de pensar y actuar.
No sé si nuestro comportamiento es inherente a nosotros y los estímulos que nos impulsan actuar de tal manera los llevamos en los genes puesto que los heredamos de nuestros antepasados o tal vez son comportamientos aprendidos del medio que nos rodea.
No todos los dominicanos actuamos y nos comportamos mal o de manera inaceptable pero muchos somos descuidados; decimos cosas que no debemos decir y hacemos otras que no debemos hacer. Somos desconfiados; esperamos que confíen en nosotros pero no confiamos en nadie.
El dominicano por lo general, es nervioso y esto nos lleva a cometer locuras en situaciones complicadas. Por todo nos emocionamos y ésta emoción puede tener un sentido sano pero a veces nos convierte en escandalosos e insensatos. Somos agresivos y por tanto tendemos a no actuar con modestia y delicadeza cuando es debido.
Por otro lado hay que enfatizar el hecho de que nos encanta hablar mucho; somos habladores, hablamos hasta por los codos y hay veces que decimos cosas que comprometen al más infeliz de los santos. Nos caracterizamos por llevar y traer asuntos ajenos a nuestros intereses.
Es posible que por poseer ésta cualidad tendemos ser mentirosos porque exageramos la realidad y ocultamos la verdad de las cosas aunque se nos muestre lo contrario. Somos chismosos porque muchas veces violamos el derecho y amenazamos el respeto y la privacidad de los demás. Es ésta actitud que nos conduce a ser calumniadores porque con las mentiras y los chismes creamos y fabricamos falsedades que destruyen la imagen de nuestros amigos y familiares.
Lamentablemente somos oportunistas, avariciosos y egoístas; nos fascina hablar del “Yo”. Queremos que todo sea nuestro. Nuestro mejor amigo es el beneficio propio y no nos importa un comino el prójimo. Estas cualidades nos fortalecen y hacen de nosotros puros “vividores” ya que nos aprovechamos de la debilidad de los demás para despojarlos de sus bienes, engañarlos y vivir a expensas de ellos.
Los hombres tenemos la tendencia a ser machistas. Muchas veces nos creemos ser superiores e ignoramos la capacidad y habilidad del sexo opuesto. Tenemos un complejo de superioridad y creemos que tenemos derecho sobre las mujeres. Este mismo complejo de superioridad nos conduce a maltratarlas cuando ellas quieren tomar control o nos desobedecen.
El dominicano también suele ser adulador (lava saco); hace lo que le sea posible hasta conseguir lo que quiere. Somos vanidosos y pretenciosos (falsos); somos plásticos y pretendemos mostrar una cosa y somos otra. Mostramos tener más cualidades o ser más de lo que en realidad somos pero en el fondo no somos como se nos percibe.
A veces somos extravagantes; queremos sobre salir y llamar la atención de forma inapropiada. Tendemos a confundir lo simple con lo complejo cuando desconocemos su origen; exageramos el origen, la causa y el efecto de las cosas de las cuales no estamos seguros. Somos criticones pero no queremos ser criticados porque peleamos cuando nos atacan directamente; nos gusta presenciar y participar en peleas aunque no sean nuestras; pretendemos ser sociables y estar unidos pero no buscamos la unidad dentro de la comunidad.
Muchos somos educados pero actuamos bajo impulsos y de manera indisciplinada; somos honestos pero no inspiramos confianza; pretendemos ser tu amigo pero cuídate la espalda que tenemos dos caras; planificamos las cosas fuera de tiempo y nos desesperamos muy fácilmente cuando nuestros planes no salen bien; no somos perseverantes cuando nos forjamos ciertas metas.
No somos conformistas, nada es suficiente y siempre queremos más; nos fascina el dinero pero no somos muy amigo al trabajo; guardamos rencor pero no guardamos secretos; no hacemos ni dejamos que hagan; no damos ni decimos donde hay; proponemos pero no disponemos, al contrario, descomponemos.
El dominicano sufre cuando te ve feliz y goza cuando te ve llorar; le molesta si hace algo bueno y le molesta si no hace nada; cree saberlo todo y sabe mucho de nada; es sumamente envidioso porque tiene complejos de inferioridad cuando le falta lo que el otro tiene; cuando se ve en la cumbre del poder y la superioridad se cree un dios y trata de humillar a los demás.
Nos la queremos dar de locos cuando nos conviene y de locos no tenemos nada; el dominicano es un cuchillo de doble filos, te corta como quiera; no somos organizados y los sitios siempre llegamos tarde. Somos celosos y débiles por las mujeres y no tenemos un día específico para irnos de parranda; nos gusta beber ron y cerveza con nuestros amigos y familiares; somos sensibles pero confundimos el amor con el odio y terminamos rompiéndole el corazón a quien nos lo brinda.
Espero que el material aqui escrito no sea sujeto de mal interpretación ya que la semántica o significado del mismo no engendra o promueve la intención discriminatoria ni irrespetuosa de nadie.
Por: Ramón Gómez



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